martes, 13 de agosto de 2013

Clínicas CITA Dosrius | vivir sin adicciones

Clínica CITA es un Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones que cuenta con más de 30 años de experiencia en el tratamiento toxicológico. Jose María Fábregas Pedrell es el director de Clínicas CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones) y lidera el equipo médico y el conjunto de profesionales que ejercen su labor a disposición del paciente. Clínicas CITA es un centro de desintoxicación pionero en el tratamiento de adicciones y en la aplicación de tratamientos de desintoxicación efectivos.

Clínica CITA |Jose María Fábregas Pedrell | Centro de desintoxicación

La siguiente entrada ha sido publicada anteriormente en el Blog de Clínicas CITA. Se trata de un paciente que comparte su experiencia.

"Me gustaría compartir con vosotros algunas impresiones y sensaciones que he tenido en estas jornadas de veteranos del mes de mayo que acabamos de celebrar.
En primer lugar, dar las gracias a CITA por la manera en la que nos ha recibido, por volcarse con nosotros, por su esfuerzo en la coordinación a pesar de tener que atender a tanta gente, tanto pacientes como ex-pacientes. Yo me he sentido muy a gusto, atendida, y generosamente gratificada. Quiero adelantarme a aquellos que puedan ver en este agradecimiento algún tipo de peloteo o hipocresía por mi parte. Siempre he intentado no confundir lo cortés con lo valiente, y, aunque con CITA pueda haber tenido mis diferencias o me pueda haber dolido alguna que otra política adoptada, no dejo de reconocer y AGRADECER el esfuerzo de sus profesionales, que me han   ayudado, es más,  me siguen ayudando a sostenerme en mi tratamiento y mi recuperación.
Dicho esto, comentar que ha sido muy interesante compartir este tiempo con otros ex pacientes, algunos mucho más veteranos, otros que han salido recientemente, y conocer y ver cómo todos, a pesar del tiempo y las diferentes circunstancias, seguimos agarrándonos a esas herramientas y esa filosofía de pensamiento que nos va manteniendo. Como dijo Mía, llegar a la abstinencia es relativamente fácil, mantenerse en ella es lo realmente complicado. Y en eso creo que coincidimos todos los que allí estábamos, tanto los que hacía ocho años que habían dejado CITA, como los que hacía apenas unos meses. Fue reparador volver a darse un respiro para el cuerpo y la mente, volver a conectar con uno mismo, parar y reflexionar, verse en un antes y un después, y no olvidar la humildad que es necesaria para salir adelante. A todos con los que he compartido esta jornada: los conocidos (Laia, Carlos Castillo, Nacho, Edu, a quien me ha emocionado volver a ver y recordar mil y un momentos…), los que he tenido el placer de conocer, los terapeutas, Pepi !!!!!, las cocineras (siempre con una sonrisa y el máximo cariño ), gracias por todo! A los que no habéis podido venir, os animo a que no faltéis en las siguientes. Es también una gran terapia empaparse de nuevo de todo aquello que nos ha ayudado a salir adelante. Yo miraba las montañas, los caballos, el patio, mi antigua habitación, el camino del Santo, y pensaba: AQUÍ EMPECÉ EL CAMBIO MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA."



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lunes, 12 de agosto de 2013

Adicción al alcohol | Tratamientos en Clínicas CITA

Jose María Fábregas Pedrell | Clínica CITA es un Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones que cuenta con más de 30 años de experiencia en el tratamiento toxicológico. Jose María Fábregas Pedrell es el director de Clínicas CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones) y lidera el equipo médico y el conjunto de profesionales que ejercen su labor a disposición del paciente. Clínicas CITA es un centro de desintoxicación pionero en el tratamiento de adicciones y en la aplicación de tratamientos de desintoxicación efectivos.

Clínica CITA |Jose María Fábregas Pedrell | Centro de desintoxicación


La siguiente entrada ha sido publicada anteriormente en el Blog de Clínicas CITA. Se trata de una nueva obligació legal en Francia.

"Los automovilistas franceses tienen una nueva obligación legal desde este mes: llevar un alcoholímetro en el coche si no quieren ser sancionados con una multa de 11 euros y con la pérdida de un punto del carné de conducir.
La medida, aprobada y anunciada por el anterior gobierno conservador en 2011, ha entrado en vigor con el refrendo del actual ejecutivo. Y es que el consumo de bebidas alcohólicas es el causante de un 30,8% de los accidentes mortales en Francia, un porcentaje muy superior al 17% de Gran Bretaña o al 10% de Alemania, mientras que el consumo de alcohol por habitante en los tres países viene a ser casi idéntico.
Sin embargo, el periodo de aplicación de la nueva ley dura hasta el 1 de noviembre y, durante ese tiempo, los agentes de tráfico que le paren tan sólo podrán recordarle la obligatoriedad de llevar dicho test en el coche, el autobús, el camión o la moto de más de 50 cc.
Hace ya seis meses que las discotecas y locales nocturnos de Francia disponen de alcoholímetros químicos o electrónicos que los clientes pueden solicitar para conocer su estado de ingesta. Con ello se busca prevenir los accidentes de tráfico en el camino de vuelta a casa. Y en el futuro, el gobierno prevé imponer el alcoholímetro de serie en todos los vehículos de nueva fabricación, que impedirá el arranque del coche en el caso de que el conductor dé positivo.
En Francia, donde el máximo autorizado es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado –el mismo que en España–, 3.970 personas perdieron la vida en 2011 en accidentes de circulación. La mitad de ellos sucedieron durante el fin de semana, con mayoría de víctimas jóvenes de edades comprendidas entre 15 y 24 años.
La exigencia de llevar un alcoholímetro se suma a la instalación reciente de 400 radares que no pueden ser detectados por los GPS y cuya presencia en las carreteras no está anunciada por ninguna señalización de tráfico. Con estas medidas, el estado francés pretende reducir a la mitad la cifra de accidentes mortales en carretera en diez años."


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sábado, 10 de agosto de 2013

Tratamientos para adicciones en clínicas CITA | Jose María Fabregas Pedrell

Clínica CITA es un Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones que cuenta con más de 30 años de experiencia en el tratamiento toxicológico. Jose María Fábregas Pedrell es el director de Clínicas CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones) y lidera el equipo médico y el conjunto de profesionales que ejercen su labor a disposición del paciente. Clínicas CITA es un centro de desintoxicación pionero en el tratamiento de adicciones y en la aplicación de tratamientos de desintoxicación efectivos.

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La siguiente entrada ha sido publicada anteriormente en el Blog de Clínicas CITA. Trata sobre el hallazgo del lugar del cerebro donde se almacena la información que nos hace ser más o menos vulnerables a las adicciones
Neurocientíficos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU) han identificado la ubicación exacta en el cerebro del lugar donde se realizan los cálculos que pueden resultar en un comportamiento adictivo y compulsivo. El estudio, publicado en ‘Nature Neuroscience’, muestran cómo la actividad neuronal en la corteza cerebral orbitofrontal y la corteza cingulada anterior regulan las elecciones.
Estos nuevos hallazgos podrían allanar el camino para desarrollar tratamientos más específicos para tratar desde el abuso de las drogas y alcohol, hasta los trastornos obsesivo-compulsivos. “Cuanto mejor comprendamos cómo es nuestra toma de decisiones en los circuitos del cerebro, mejor podremos dirigir el tratamiento, ya sea mediante la estimulación farmacéutica, mediante terapias de comportamiento o de estimulación cerebral profunda”, explica Jonathan Wallis, profesor asociado de psicología y neurociencia en la Universidad de Berkeley, e investigador principal del estudio.
Una mejor comprensión sobre cómo las personas con adicciones toman decisiones puede ayudar a eliminar parte del estigma de esta enfermedad, afirma Wallis. En el nuevo estudio, Wallis y sus colaboradores se centraron en la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior porque investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con daño en estas áreas del cerebro tienen problemas con las elecciones que hacen.
Aunque estas personas pueden parecer perfectamente normales, habitualmente toman decisiones que crean caos en sus vidas; una dinámica similar se ha observado en drogadictos, alcohólicos y personas con tendencias obsesivo-compulsivas. Para probar su hipótesis de que estas áreas del cerebro son los principales actores en la toma de decisiones, los investigadores midieron la actividad neuronal de monos macacos mientras jugaban a identificar imágenes, obteniendo jugo a través de una boquilla en sus bocas como premio.
Los animales aprendieron rápidamente qué imágenes entregan la mayor cantidad de jugo, lo que permitió a los investigadores observar cómo estaban haciendo los cálculos, y en qué parte del cerebro. El cerebro de los macacos funciona de manera similar a las de los seres humanos en la toma de decisiones básicas; el ejercicio fue diseñado para ver cómo estos animales sopesan los costos, beneficios y riesgos.
Los resultados mostraron que la corteza orbitofrontal regula la actividad neural, en función del valor de una decisión. Esta parte del cerebro permite cambiar fácilmente de la toma de decisiones importantes, tales como qué carrera estudiar o qué trabajo elegir, a la toma de decisiones triviales, como elegir entre tomar café o té.
Sin embargo, en el caso de los adictos y las personas con daño en la corteza orbitofrontal, la actividad neuronal no cambia en función de la gravedad de la decisión.
En cuanto a la corteza cingulada anterior, el estudio encontró que cuando esta parte del cerebro funciona normalmente, se aprende rápidamente si una decisión que se toma cumple con las expectativas; así, un alimento sienta mal, la decisión será no volverlo a comer. Sin embargo, en las personas con un mal funcionamiento de la corteza cingulada anterior, estas señales desaparecen, por lo que siguen tomando malas decisiones.
 Fuente: La Vanguardia






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viernes, 9 de agosto de 2013

Tratamiento y superación de adicciones | Clínicas CITA

Clínica CITA es un Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones que cuenta con más de 30 años de experiencia en el tratamiento toxicológico. Jose María Fábregas Pedrell es el director de Clínicas CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones) y lidera el equipo médico y el conjunto de profesionales que ejercen su labor a disposición del paciente. Clínicas CITA es un centro de desintoxicación pionero en el tratamiento de adicciones y en la aplicación de tratamientos de desintoxicación efectivos.

Clínica CITA |Jose María Fábregas Pedrell | Centro de desintoxicación

La siguiente entrada ha sido publicada anteriormente en el Blog de Clínicas CITA, cuenta la visión de una persona que, habiendo superado sus adicciones en clínicas CITA observa la vida de otro modo más sano, positivo y entusiasta. Superar un problema con adicciones es posible en Clínicas CITA Dosrius, y al equipo profesional liderado por el doctor Jose María Fábregas.

"Tomando un té verde en la terraza de una bonita cafetería, en el medio de una preciosa plaza de un encantador pueblito llamado Agüimes. Aquí son las 10:30 de una soleada y calurosa mañana. A dos metros de mí, un par de hombres que han pasado toda la noche bebiendo, y continúan…. En casa, mi padre y su mujer durmiendo “la mona”. Ayer salieron un ratito a celebrar el carnaval.
Pienso que ahora vivo en otro planeta. Los dos metros que me separan de los hombres y su borrachera son como dos años luz de distancia que me alejan cada vez más de la persona que yo era.
Lo que me inquieta ligeramente en este momento es que hace diez minutos que ha abierto el museo de historia que hay justo a diez metros de donde estoy sentado, y tengo ganas de verlo… Cómo he cambiado, yo mismo me sorprendo. Porque lo que me gusta y me da placer en esta etapa de mi vida no tiene nada que ver con mi pasado de drogadicto y alcohólico."


Jose Marí Fábregas Pedrell - Clínica CITA| Centro de desintoxicación – Jose María Fábregas Pedrell Clínicas CITA. Puede obtener información adicional visitando la web de nuestro centro de desintoxicación Clínicas CITA Síganos en Facebook | Twitter| LinkedIn

jueves, 8 de agosto de 2013

Tratamiento PAE en clínicas CITA

La siguiente entrada detalla la última sesión de un tratamiento PAE en clínicas CITA Dosrius

Hoy he hecho un último trabajo de PAE y el recorrido abarcaba desde mi inminente salida de CITA, este próximo sábado, hasta el futuro. Al final del camino estaba mi paz interior y Tara tenía que ayudarme a llegar a esa paz a través de los obstáculos. Tara simbolizaba la confianza en mí misma.
Al empezar con Tara el recorrido por los obstáculos, no he preparado bien las herramientas; he cogido sólo una cuerda pensando que sería suficiente, pero no ha sido así.
He abandonado a Tara en el slalom que simbolizaba a mis hermanos para coger la cabezada y no he visto que justo allí había un cubo con alfalfa, y, cuando he vuelto, Tara se lo había comido. Conclusión: No preparo bien mis herramientas para enfrentarme con mis hermanos, y, al intentar solucionar el error, abandono mi confianza y se me comen viva. Eso me hace pensar que yo no creo necesitar ayuda o preparación o herramientas para enfrentarme a los problemas y conflictos, que voy de sobrada, y es entonces cuando pierdo totalmente la confianza en mí misma. Y eso me lleva al pasotismo y al bloqueo, a la irresponsabilidad…
Cuando empiezo el recorrido, me doy cuenta de que hay más cubos con alfalfa repartidos por los obstáculos; no los había visto antes pero habían sido colocados a la vez que el primero. Eso me recuerda que en situaciones como éstas tengo déficit de atención, no sé si fruto de tantos años de beber o si forma parte de mi carácter. Al verlos, dejo a Tara atada un momento y pienso que debo parar y mirar antes de empezar para no encontrarme con problemas en el camino y retiro todos los cubos con alfalfa. Paso el puente, que simboliza a mi madre, sin problemas, pero no porque no existan sino porque he decidido no seguir enfrentándome con ella, aceptar que ya no va a cambiar y que, al intentar que me quiera como a mí me gustaría, no hago más que sufrir por lo que no tengo. Por eso he preferido, por mi estabilidad, aceptar a mi madre como es y dejar de enfrentarme a ello porque esto no me lleva a ningún cambio. Así que, de alguna manera, para mí no hay conflicto con ella porque he aceptado que lo hay y que las cosas son así, me gusten o no.
Quedaba la puerta, que simbolizaba la repetición de los patrones erróneos. Me doy cuenta de que hay otro cubo de alfalfa en la puerta, pero ya es tarde y Tara va directa a comer de él. En el intento de que no lo haga, una parte de la puerta cae. Tara se ha quedado atascada y me ha costado volver a recomponer la puerta y pasar por ella. Bueno, la lectura me deja un poco triste: sé que me va a costar no dejar que derriben mi confianza cuando llegue a mi casa, a los escenarios donde cometí tantos errores por la repetición inconsciente de patrones mentales, heredados o adquiridos desde hace mucho tiempo. Estos patrones mentales son fruto de pensamientos negativos que, a su vez, accionan sentimientos que me llevan al pasotismo y a la irresponsabilidad. En definitiva, mi mente puede quebrar mi confianza.
El quinto obstáculo era el slalom, que simbolizaba la relación y la comunicación con mis hermanos. He empezado bien, pero, a mitad de camino, Tara, que representaba mi confianza, ha tirado un cono y me he quedado bloqueada por un instante, lo que me recuerda que mis hermanos de alguna manera me anulan y entonces entro en bloqueo, balbuceo, lloro, no me salen las palabras y me siento incapacitada para reafirmarme y luchar por mí, pues me siento como una hormiguita que es aplastada por un bloque enorme.
Cuando me he desbloqueado, he decidido volver a pasar por el slalom para reafirmarme en mi seguridad, para decirme a mí misma que puedo con ellos, que no minarán mi confianza.
En la lectura final con Xelo y Luis, he reconocido que no me gustan las obligaciones, las imposiciones y que busco el camino fácil. No me cuesta enfrentarme a las dificultades si es por decisión propia, pero si esa obligación viene impuesta por el exterior, me rebelo contra ella aunque eso implique ir en mi contra. Básicamente, me cuesta enfrentar los problemas y, en vez de enfrentarlos, los aparto y lo único que hago entonces es aplazarlos, generándome un estado de inquietud que me lleva a la angustia porque sé que los problemas siguen estando ahí y que tengo algo pendiente que no quiero enfrentar y que no se marchará.
Pensar antes de hacer las cosas, de actuar, es también una de mis asignaturas pendientes, tiene que ver con el déficit de atención, con la impulsividad y que llevo también mucho tiempo actuando llevada por mi instinto más que por mi razón, no sé si porque desconfío de ella o porque tengo mucha facilidad para improvisar y mi tendencia siempre me lleva a dejarme llevar por la situación más que a dirigir mi acción teniendo en cuenta las posibilidades de que dispongo y las consecuencias de mis actos.

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o aquí para saber más sobre terapia asistida con equinos en ClínicaCita
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miércoles, 7 de agosto de 2013

TERAPIAS EN CLÍNICAS CITA, JOSE MARIA FABREGAS PEDRELL

La siguiente entrada pone de manifiesto un caso de superación a las adicciones en Clínicas CITA Dosrius.  

Ahora mismo estaba pensando en que me queda muy poco, menos de tres semanas, para cumplir los dos años de terapia.
Durante estos dos años sólo he fallado una vez a una cita con el terapeuta. Fué la segunda vez que veía a mi psico, consumí y no me presenté a la hora pactada. Desde entonces, y esto sucedió a mediados de junio de 2010, no he vuelto a consumir.
Me siento extraño ahora. Noto como una inquietud interior, como si llegaran los exámenes finales y ahora tuviera que demostrarme que he aprendido la lección y que he interiorizado los conceptos. He sido un buen alumno, aunque un poco travieso a veces. Pero sé que he hecho y que estoy haciendo lo que debo de la mejor manera que puedo.
Ahora ha llegado el momento de hacer un balance de la situación, de resituarme, de saber dónde estoy parado. Miro hacia atrás y me da vértigo. Han pasado tantas cosas en estos dos años…, ha sido tan intenso. A veces he pensado en tirar la toalla, otras veces he creído estar totalmente estancado e incluso he pensado que estaba retrocediendo en mi terapia. Pero me ha servido muchísimo ser constante, no faltar a ningún grupo, hablar de lo que pensaba y sentía, aunque tuviera miedo o verguenza, porque siempre había alguien que me escuchaba. Siempre he tenido alguna persona o personas que estaban atentos a mis palabras, practicando la escucha activa conmigo, y ha sido gracias a las demás personas, compañeros y profesionales, amigos, familiares, que yo he podido salir adelante y sacar fuerzas de donde no creía tenerlas.
Por todo ello, quiero daros las gracias a todos y a todas, algunos no lo verán porque no están en este grupo de Facebook, pero seguro que les llega mi agradecimiento.
Hoy soy más feliz que hace dos años, y lo que es más importante, soy mejor persona.

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martes, 6 de agosto de 2013

Métodos Terapéuticos en Clínicas CITA, Jose María Fábregas

La siguiente entrada detalla la última sesión de un tratamiento PAE en clínicas CITA


Hoy he hecho un último trabajo de PAE y el recorrido abarcaba desde mi inminente salida de CITA, este próximo sábado, hasta el futuro. Al final del camino estaba mi paz interior y Tara tenía que ayudarme a llegar a esa paz a través de los obstáculos. Tara simbolizaba la confianza en mí misma.

Al empezar con Tara el recorrido por los obstáculos, no he preparado bien las herramientas; he cogido sólo una cuerda pensando que sería suficiente, pero no ha sido así.
He abandonado a Tara en el slalom que simbolizaba a mis hermanos para coger la cabezada y no he visto que justo allí había un cubo con alfalfa, y, cuando he vuelto, Tara se lo había comido. Conclusión: No preparo bien mis herramientas para enfrentarme con mis hermanos, y, al intentar solucionar el error, abandono mi confianza y se me comen viva. Eso me hace pensar que yo no creo necesitar ayuda o preparación o herramientas para enfrentarme a los problemas y conflictos, que voy de sobrada, y es entonces cuando pierdo totalmente la confianza en mí misma. Y eso me lleva al pasotismo y al bloqueo, a la irresponsabilidad…
Cuando empiezo el recorrido, me doy cuenta de que hay más cubos con alfalfa repartidos por los obstáculos; no los había visto antes pero habían sido colocados a la vez que el primero. Eso me recuerda que en situaciones como éstas tengo déficit de atención, no sé si fruto de tantos años de beber o si forma parte de mi carácter. Al verlos, dejo a Tara atada un momento y pienso que debo parar y mirar antes de empezar para no encontrarme con problemas en el camino y retiro todos los cubos con alfalfa. Paso el puente, que simboliza a mi madre, sin problemas, pero no porque no existan sino porque he decidido no seguir enfrentándome con ella, aceptar que ya no va a cambiar y que, al intentar que me quiera como a mí me gustaría, no hago más que sufrir por lo que no tengo. Por eso he preferido, por mi estabilidad, aceptar a mi madre como es y dejar de enfrentarme a ello porque esto no me lleva a ningún cambio. Así que, de alguna manera, para mí no hay conflicto con ella porque he aceptado que lo hay y que las cosas son así, me gusten o no.
Quedaba la puerta, que simbolizaba la repetición de los patrones erróneos. Me doy cuenta de que hay otro cubo de alfalfa en la puerta, pero ya es tarde y Tara va directa a comer de él. En el intento de que no lo haga, una parte de la puerta cae. Tara se ha quedado atascada y me ha costado volver a recomponer la puerta y pasar por ella. Bueno, la lectura me deja un poco triste: sé que me va a costar no dejar que derriben mi confianza cuando llegue a mi casa, a los escenarios donde cometí tantos errores por la repetición inconsciente de patrones mentales, heredados o adquiridos desde hace mucho tiempo. Estos patrones mentales son fruto de pensamientos negativos que, a su vez, accionan sentimientos que me llevan al pasotismo y a la irresponsabilidad. En definitiva, mi mente puede quebrar mi confianza.
El quinto obstáculo era el slalom, que simbolizaba la relación y la comunicación con mis hermanos. He empezado bien, pero, a mitad de camino, Tara, que representaba mi confianza, ha tirado un cono y me he quedado bloqueada por un instante, lo que me recuerda que mis hermanos de alguna manera me anulan y entonces entro en bloqueo, balbuceo, lloro, no me salen las palabras y me siento incapacitada para reafirmarme y luchar por mí, pues me siento como una hormiguita que es aplastada por un bloque enorme.
Cuando me he desbloqueado, he decidido volver a pasar por el slalom para reafirmarme en mi seguridad, para decirme a mí misma que puedo con ellos, que no minarán mi confianza.
En la lectura final con Xelo y Luis, he reconocido que no me gustan las obligaciones, las imposiciones y que busco el camino fácil. No me cuesta enfrentarme a las dificultades si es por decisión propia, pero si esa obligación viene impuesta por el exterior, me rebelo contra ella aunque eso implique ir en mi contra. Básicamente, me cuesta enfrentar los problemas y, en vez de enfrentarlos, los aparto y lo único que hago entonces es aplazarlos, generándome un estado de inquietud que me lleva a la angustia porque sé que los problemas siguen estando ahí y que tengo algo pendiente que no quiero enfrentar y que no se marchará.
 Pensar antes de hacer las cosas, de actuar, es también una de mis asignaturas pendientes, tiene que ver con el déficit de atención, con la impulsividad y que llevo también mucho tiempo actuando llevada por mi instinto más que por mi razón, no sé si porque desconfío de ella o porque tengo mucha facilidad para improvisar y mi tendencia siempre me lleva a dejarme llevar por la situación más que a dirigir mi acción teniendo en cuenta las posibilidades de que dispongo y las consecuencias de mis actos.


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viernes, 2 de agosto de 2013

Adicciones, clínica CITA Dosrius

El siguiente texto trata sobre la naturaleza de las adicciones y las creencias entorno a ellas. Cualquier tipo de adicción tiene un tratamiento eficaz en Clínicas CITA Dosrius.


Es cierto que determinados rasgos de personalidad aumentan las probabilidades de volverse adicto a algo. Por ejemplo, si un individuo es tímido y vergonzoso de forma angustiosa, y una droga en particular lo hace sentirse más distendido y sociable, es muy probable que quiera usarla una y otra vez, con lo que se pondrá en marcha el proceso adictivo.
Es fácil pensar que el rasgo de personalidad en sí es lo que causa la adicción, pero en realidad el problema es mucho más profundo que eso. El malestar interior que nos hace tan vulnerables a la adicción puede estar originado en nuestro sistema de creencias. Este sistema de creencias que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo en general, determinan en gran medida nuestra conducta.
Lamentablemente, los tipos de creencias que hacen a la persona vulnerable a la adicción están muy difundidos hoy en día. Por ejemplo, si muchas personas en una sociedad creen que la imagen es más importante que ser autentico, entonces la persona que no se ajusta a esa imagen de moda sentirá que no está a la altura de las circunstancias. Esta creencia angustiosa se puede convertir en un trampolín a la adicción.
Otras creencias adictivas generan una mentalidad proclive al arreglo rápido: una obsesión por el poder, el control y la gratificación inmediata. Esta mentalidad induce a optar siempre por el arreglo fácil, rápido y a corto plazo para cualquier problema, aun cuando no sea una buena solución, sino una forma de escape o que genere incluso más problemas en el futuro.
 El sistema de creencias adictivo.
 Las creencias no suelen ser del todo conscientes, es decir, no se las dice uno mismo y en voz alta, sino que pueden verse si se mira con atención, en ciertos detalles de nuestra manera de hacer las cosas.
Yo debería ser perfecto, y la perfección es posible.
En nuestra sociedad y en nosotros,  se encuentra arraigada la creencia de que se puede ser perfecto, o al menos estar muy cerca de serlo. Si de verdad creemos en una idea como esta, inevitablemente fallaremos, ya que no es posible cumplir con un mandato semejante.
Esta búsqueda de perfección: el trabajo perfecto, la imagen perfecta, el cuerpo perfecto, etcétera, fomenta un gasto de energía completamente vano y configura una situación en donde la frustración está en primer plano.
Nos vemos de este modo, impulsados a perseguir la ilusión que producen los ejercicios físicos incontrolados, las compras compulsivas, la adicción al trabajo, el consumo de cocaína.
Perseguimos la ilusión aunque solo dure lo que dura la euforia de la cocaína, o del estreno de una nueva prenda de ropa o el elogio del jefe.
 Yo debería ser todopoderoso.
Las personas vulnerables a las adicciones tienen también cierta idea de poder algo engañosa. Creen, íntimamente, que pueden controlarlo todo, a sí mismos y a los demás.
Esta ansia de control precipita a las personas al consumo, ya que la mayoría de las nuevas drogas generan una sensación muy marcada de control y poder.
De alguna manera, el consumo funciona en este caso para poder sostener esa ilusión de control, y de algún modo, cancelar la ansiedad o angustia que produce la sensación de pérdida de control sobre las cosas. Teniendo en cuenta que los adictos, efectivamente, han perdido el control de gran parte de su vida, la necesidad de consumo se multiplica de modo exponencial.
Esta es la paradoja de las drogas que tienen esta función, fomentan una ilusión de control cada vez mayor, mientras por el otro lado, lo que realmente producen es una caída de las posibilidades de una persona de influir sobre el destino de su vida.
 Yo siempre debería conseguir lo que quiero.
Como los niños, los adictos aborrecen los límites.
Se pierden de vista completamente las consecuencias que puede traer el consumo, se deja de pensar en el futuro y solo se ve el placer que se puede obtener aquí y ahora.
Una práctica como esta, debe estar basada en la falsa creencia de que no hay límite al goce de los objetos o las sustancias.
De forma paradójica, es nuestro rechazo a los límites lo que nos empuja a una vida de búsqueda permanente de gratificaciones. No hay descanso, siempre se necesita tener un poco más, conseguir más, ser más.
En un mundo sin límites, nunca puede haber “bastante”. La creencia en lo ilimitado promueve la adicción.
 La vida debería estar libre de dolor y no requerir ningún esfuerzo.
Esta creencia se encuentra en el núcleo del modo de pensar adictivo. Sin se insiste en evitar todo dolor emocional, en sentirse bien todo el tiempo, tendremos que buscar modos de evitar la realidad, de escapar de nuestro estado de ánimo.
 Tiene cierta ironía el consumo, ya que a través de intentar resistirse a sentir dolor es cuanto más se sufre. Porque ¿no es acaso la adicción un modo de resistirse a sentir dolor y que sin embargo genera mucho más sufrimiento del que podrían haber causado los dolores originales?
Negarse a afrontar el dolor tiene como consecuencia una pérdida de libertad. Cada vez que surgen sentimientos penosos, buscamos automáticamente evitarlos, tomando un trago, comprando cosas, etcétera.
 Yo no soy bastante.
Probablemente, ninguna otra creencia es más dolorosa y eficaz que esta para promover una adicción. Conduce a un absoluto rechazo de sí mismo y a una dura conclusión, no valgo nada y por lo tanto, no merezco ser querido.
Esto no se lo dice el adicto de manera explícita, sin embargo se deja leer en diferentes dichos y conductas. Por ejemplo, no sirvo para nada, soy malo, egoísta, tonto, etc.
Estas creencias producen una profunda inseguridad que lo llevan a intentar, por cualquier medio, compensar esa falta. Es frecuente encontrar casos de inhibición social por inseguridad, que cuando se combinan con consumo de alcohol genera una exagerada socialización, produciendo finalmente el rechazo.
 Estos son algunos de los sistemas de creencias que están en la base la personalidad adictiva. En la segunda parte de este taller, veremos de qué se trata la personalidad adictiva en sí.

[1] Taller basado en el capitulo 5 del libro Querer no es poder, de Washton y Boundy. Ed. Paidós. Madrid 2011.

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jueves, 1 de agosto de 2013

clínica cita trata sobre adicciones

el siguiente texto ha sido extraído del blog de josé maría fábregas, director de clínicas CITA,  Dosrius

es cierto que determinados rasgos de personalidad aumentan las probabilidades de volverse adicto a algo. Por ejemplo, si un individuo es tímido y vergonzoso de forma angustiosa, y una droga en particular lo hace sentirse más distendido y sociable, es muy probable que quiera usarla una y otra vez, con lo que se pondrá en marcha el proceso adictivo.
Es fácil pensar que el rasgo de personalidad en sí es lo que causa la adicción, pero en realidad el problema es mucho más profundo que eso. El malestar interior que nos hace tan vulnerables a la adicción puede estar originado en nuestro sistema de creencias. Este sistema de creencias que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo en general, determinan en gran medida nuestra conducta.
Lamentablemente, los tipos de creencias que hacen a la persona vulnerable a la adicción están muy difundidos hoy en día. Por ejemplo, si muchas personas en una sociedad creen que la imagen es más importante que ser autentico, entonces la persona que no se ajusta a esa imagen de moda sentirá que no está a la altura de las circunstancias. Esta creencia angustiosa se puede convertir en un trampolín a la adicción.
Otras creencias adictivas generan una mentalidad proclive al arreglo rápido: una obsesión por el poder, el control y la gratificación inmediata. Esta mentalidad induce a optar siempre por el arreglo fácil, rápido y a corto plazo para cualquier problema, aun cuando no sea una buena solución, sino una forma de escape o que genere incluso más problemas en el futuro.

 El sistema de creencias adictivo.

 Las creencias no suelen ser del todo conscientes, es decir, no se las dice uno mismo y en voz alta, sino que pueden verse si se mira con atención, en ciertos detalles de nuestra manera de hacer las cosas.
Yo debería ser perfecto, y la perfección es posible.
En nuestra sociedad y en nosotros,  se encuentra arraigada la creencia de que se puede ser perfecto, o al menos estar muy cerca de serlo. Si de verdad creemos en una idea como esta, inevitablemente fallaremos, ya que no es posible cumplir con un mandato semejante.
Esta búsqueda de perfección: el trabajo perfecto, la imagen perfecta, el cuerpo perfecto, etcétera, fomenta un gasto de energía completamente vano y configura una situación en donde la frustración está en primer plano.
Nos vemos de este modo, impulsados a perseguir la ilusión que producen los ejercicios físicos incontrolados, las compras compulsivas, la adicción al trabajo, el consumo de cocaína.
Perseguimos la ilusión aunque solo dure lo que dura la euforia de la cocaína, o del estreno de una nueva prenda de ropa o el elogio del jefe.
 Yo debería ser todopoderoso.
Las personas vulnerables a las adicciones tienen también cierta idea de poder algo engañosa. Creen, íntimamente, que pueden controlarlo todo, a sí mismos y a los demás.
Esta ansia de control precipita a las personas al consumo, ya que la mayoría de las nuevas drogas generan una sensación muy marcada de control y poder.
De alguna manera, el consumo funciona en este caso para poder sostener esa ilusión de control, y de algún modo, cancelar la ansiedad o angustia que produce la sensación de pérdida de control sobre las cosas. Teniendo en cuenta que los adictos, efectivamente, han perdido el control de gran parte de su vida, la necesidad de consumo se multiplica de modo exponencial.
Esta es la paradoja de las drogas que tienen esta función, fomentan una ilusión de control cada vez mayor, mientras por el otro lado, lo que realmente producen es una caída de las posibilidades de una persona de influir sobre el destino de su vida.
 Yo siempre debería conseguir lo que quiero.
Como los niños, los adictos aborrecen los límites.
Se pierden de vista completamente las consecuencias que puede traer el consumo, se deja de pensar en el futuro y solo se ve el placer que se puede obtener aquí y ahora.
Una práctica como esta, debe estar basada en la falsa creencia de que no hay límite al goce de los objetos o las sustancias.
De forma paradójica, es nuestro rechazo a los límites lo que nos empuja a una vida de búsqueda permanente de gratificaciones. No hay descanso, siempre se necesita tener un poco más, conseguir más, ser más.
En un mundo sin límites, nunca puede haber “bastante”. La creencia en lo ilimitado promueve la adicción.

 La vida debería estar libre de dolor y no requerir ningún esfuerzo.

Esta creencia se encuentra en el núcleo del modo de pensar adictivo. Sin se insiste en evitar todo dolor emocional, en sentirse bien todo el tiempo, tendremos que buscar modos de evitar la realidad, de escapar de nuestro estado de ánimo.
 Tiene cierta ironía el consumo, ya que a través de intentar resistirse a sentir dolor es cuanto más se sufre. Porque ¿no es acaso la adicción un modo de resistirse a sentir dolor y que sin embargo genera mucho más sufrimiento del que podrían haber causado los dolores originales?
Negarse a afrontar el dolor tiene como consecuencia una pérdida de libertad. Cada vez que surgen sentimientos penosos, buscamos automáticamente evitarlos, tomando un trago, comprando cosas, etcétera.
 Yo no soy bastante.
Probablemente, ninguna otra creencia es más dolorosa y eficaz que esta para promover una adicción. Conduce a un absoluto rechazo de sí mismo y a una dura conclusión, no valgo nada y por lo tanto, no merezco ser querido.
Esto no se lo dice el adicto de manera explícita, sin embargo se deja leer en diferentes dichos y conductas. Por ejemplo, no sirvo para nada, soy malo, egoísta, tonto, etc.
Estas creencias producen una profunda inseguridad que lo llevan a intentar, por cualquier medio, compensar esa falta. Es frecuente encontrar casos de inhibición social por inseguridad, que cuando se combinan con consumo de alcohol genera una exagerada socialización, produciendo finalmente el rechazo.
 Estos son algunos de los sistemas de creencias que están en la base la personalidad adictiva. En la segunda parte de este taller, veremos de qué se trata la personalidad adictiva en sí.



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lunes, 29 de julio de 2013


Argumento
El ejercicio consistía en disponer cinco cubos con comida para el caballo; cada cubo tenía un nombre que yo mismo había puesto (Yo, esposa, hijos, trabajo y amigos). El caballo representaba el alcohol. Cuando yo lo pidiese, soltarían al caballo y mi tarea consistía en evitar que el caballo comiese de los cubos.
Resultado
Fui a buscar el caballo y le obligué a moverse lejos de del centro, que era donde se encontraban los cubos de comida. Pero el caballo, en un giro inesperado que no controlé, se comió únicamente la comida del cubo donde estaba escrito el nombre de “Yo”.
Interacción
Pensar que yo dejé mi puesto para ir a buscar al caballo (Alcohol) y que éste sólo comió del cubo en el que yo me reflejaba (Yo).
Reflexión

En mi vida, he dejado todo lo que me importaba por el alcohol y éste se me ha comido. He dejado de relacionarme con mi entorno, he perdido un trabajo que supuestamente debía garantizar mi jubilación, he entrado en una depresión, y he podido llegar a morir si mi hijo no me hubiese rescatado del abismo en que me encontraba. Todo esto es lo que debo agradecer al alcohol y a mi ceguera frente a algo evidente a lo que no supe poner solución.



Publicado originalmente en:http://www.clinicascita.com/blog/index.php/no-supe-evitarlo-un-ejercicio-de-pae-psicoterapia-asistida-por-equinos/
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viernes, 5 de julio de 2013

Clínicas CITA para el tratamiento de las adicciones



Las clínicas CITA para el tratamiento de las adicciones han cumplido ya 30 años de atención a quienes sufren una dependencia a sustancias o una dependencia comportamental. Después de todo este tiempo y de atender a aproximadamente 4.000 pacientes que han realizado en nuestros centros un tratamiento de desintoxicación, podemos decir que no sólo hemos sido pioneros en la fundación de una comunidad terapéutica profesional y de introducir en su momento las técnicas terapéuticas más innovadoras para el tratamiento de las adicciones, sino que hemos hecho un esfuerzo permanente para adaptarnos a las nuevas pautas de consumo y a las estrategias terapéuticas más contrastadas.

Equipo de la Clínica CITA
El equipo de la Clínica CITA

Sin embargo, nuestro mayor mérito puede que no radique en nuestras instalaciones, en nuestro equipo terapéutico ni en las cifras de pacientes abstinentes, sino en una mirada ética, aquella que nos enseña Spinoza cuando afirma: “No juzgar, ni culpar, ni lamentar, sino entender”. Es esta actitud la que ha convertido a nuestro centro para el tratamiento de las adicciones en una de las mejores clínicas de España.   


Clínicas CITA para el tratamiento de adicciones

Clínica CITA para el tratamiento de adicciones
Clínica CITA. Tratamiento de adicciones

 

En Clínicas CITA tenemos más de treinta años en el tratamiento de adicciones. Nuestro método de trabajo está acreditado por la elevadísima tasa de satisfacción de nuestros clientes. En nuestras instalaciones de Dosrius (a 30 min de Barcelona) y de la propia ciudad de Barcelona más de setenta profesionales forman la plantilla de uno de los centros de referencia en España y en Europa para el tratamiento de adicciones. Si quieres saber más sobre nosotros puedes visitar la página web de CITA. Si tienes alguna consulta concreta, puedes contactar con nosotros en el formulario de CITA o en el número de teléfono 93 791 80 80